Divulgación: La miel y el deporte

 In Divulgación

Seguimos con esta sección, agradecer de nuevo a Miguel Minguet, que ha realizado las prácticas de empresa del Máster en Biotecnología Avanzada de la Universidad de Málaga con nosotros.

Compartimos el informe semanal, en esta ocasión trata el tema de la miel y el deporte. Para nosotros el principal producto de las abejas, es la polinización y nos alegra que cada vez más se hable de los servicios ecosistémicos, esperamos que poco a poco la sociedad tenga más en cuenta esta importancia y por eso seguiremos impartiendo talleres y/o cursos y además divulgando a través de las redes sociales, donde podéis seguirnos a través de nuestras redes: Facebook, YouTube, Twitter o Instagram:

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Prácticas de empresa

Miguel Minguet, alumno del Master de Biotecnología Avanzada de la UMA, junto a Eva Gómez, directora técnica del Aula Bee Garden

 

LA MIEL Y EL DEPORTE

El consumo de carbohidratos antes, durante y después del ejercicio aumenta el rendimiento y la velocidad de recuperación. La miel es una fuente natural de carbohidratos listos para usar, y es tan efectiva como la glucosa como reemplazo de carbohidratos durante un ejercicio de resistencia (Abeshu y Geleta, 2016). Ayuda a mantener el glucógeno muscular, que también se conoce como carbohidratos almacenados, que son la fuente de energía más importante para los deportistas. Cuando la miel se consume antes de un entrenamiento o actividad atlética se libera lentamente al sistema a lo largo de dicha actividad. Durante el ejercicio, consumir carbohidratos como la miel ayuda a los músculos a estar nutridos durante más tiempo y retrasa la fatiga, cuando se compara con el no uso de suplemento nutritivo (Abeshu y Geleta, 2016).

Los valores naturales nutricionales y bioquímicos de la miel le han conseguido el estatus de comida energética. Los carbohidratos representan la porción más grande de la composición nutritiva de la miel, que tiene un índice glicémico que varía de 32 a 87(Robert y Aziz Al-Safi, 2009)(Wolever et al., 2008). La miel también contiene vitaminas y minerales y su composición depende en gran medida de los tipos de flores usadas por las abejas y las condiciones climáticas (Lagrange y Sanders, 1988). Durante más de 5000 años la miel se ha usado para mejorar los atributos físicos del sistema musculoesquelético, aunque los estudios que describen el efecto de la ingesta de miel en la actividad deportiva per se son pocos. Hay relativamente más estudios que investigan el efecto de la miel junto con el ejercicio en la salud ósea, las respuestas inflamatorias, el estrés oxidativo y la producción de hormonas reproductoras.

La miel tiene unas propiedades antioxidantes naturales que pueden proporcionar un equilibrio adecuado entre el control de la respuesta inmunosupresora al ejercicio y mantener las rutas de señalización necesarias para la adaptación positiva del entrenamiento (Hills et al., 2019).

En la revisión de Yusof et al., (2018), la primera en la materia cuando se publicó, se encontraron 396 artículos en bases de datos, de los cuales 382 se excluyeron porque no investigaban sobre la miel y la actividad física. De los 14 restantes 1 se excluyó por no estar en inglés, por lo que 13 fueron los artículos que se incluyeron finalmente en la revisión.

Efectos del consumo de miel en el rendimiento deportivo

Una ingestión aguda de miel produjo una mejora en la resistencia y el rendimiento deportivo en dos estudios (Earnest et al., 2004)(Ahmad et al., 2015).

Efectos de la miel en combinación con el ejercicio en la salud ósea, inflamatoria, inmunológica y en la respuesta anti-oxidativa

Cuatro estudios reportaron cambios en la salud ósea, uno en humanos y tres en animales. El estudio en humanos se llevó a cabo en mujeres sedentarias en las que se combinó la ingesta de miel con 6 semanas de ejercicios aeróbicos, que incrementaron los niveles de marcadores de formación de hueso (Ooi, bt Ismail y bt Abdullah, 2011). En otros estudios en ratas (Ooi et al., 2014)(Mosavat, Ooi y Mohamed, 2014), la ingestión de miel combinada con de 6 a 8 semanas de ejercicios de salto mejoró la masa tibial y la femoral y las propiedades mecánicas del hueso. Otro estudio reportó que el estrés y las hormonas reproductoras estaban reguladas de manera positiva por la ingestión de miel (Mosavat, Ooi y Mohamed, 2014).El estudio de Tavafzadeh et al., (2011) prescribió ejercicios de salto durante 8 semanas y demostró que la masa y la densidad tibial mejoraron en el grupo de la miel suplementaria.

Las respuestas inmunes después de ejercicios intensos aeróbicos de resistencia se estudiaron en dos ensayos aleatorizados (Gmünder et al., 1990)(Kreider et al., 2007), que demostraron un aumento del número de leucocitos y neutrófilos en los grupos suplementados con miel. El estudio de Gmünder et al., (1990) informó de que los participantes que consumieron un suplemento herbal de levaduras que contenía miel demostraron tener un mayor nivel de células NK y células supresoras.

Se encontró un aumento abrupto de marcadores antiinflamatorios como el agonista del receptor de la interleuquina (IL)-1 (o IL-1ra) e inflamatorios, como TNF-α O IL-6; en jugadores de fútbol y atletas de resistencia que recibieron suplementación de miel (Abbey y Rankin, 2009)(Salehian, Rashidi y Sedaghat, 2014). Salehian, Rashidi y Sedaghat, (2014) demostraron que correr al 80% de la VO2max durante 10 semanas produjo una mejora en la actividad antiinflamatoria entre los participantes que recibieron miel. Abbey y Rankin, (2009) encontraron que el incremento de IL-1ra fue menos pronunciado en el grupo suplementado con miel, aunque la IL-6 permaneció igual en todos los grupos. Los autores teorizan que la fracción de antioxidantes de la miel puede haber interrumpido la producción o la liberación de IL-1ra en respuesta al incremento de IL-6 provocado por el ejercicio. Una atenuación del estrés y de los marcadores inflamatorios se observó también en hombres ciclistas que recibieron miel durante 8 semanas (Tartibian y Maleki, 2012b).

Krisnanda investigó el efecto de una suplementación basada en miel en ratas Wistar macho sometidas una actividad física de intensidad moderada. Después de siete días, el valor de uno de los mayores marcadores de estrés oxidativo, malondialdehido, MDA, se redujo en el plasma del grupo de ratas que tomó miel en un 35,5% (Krisnanda, 2017).Jurcău y Jurcău examinaron los efectos de la miel de Manuka en 32 voluntarios sanos sometidos a un ejercicio en ergómetro de ciclo corto pero intenso. Dichos autores observaron una reducción en los niveles de MDA en suero de los sujetos que habían consumido miel antes del esfuerzo físico, con una diferencia mayor para aquellos voluntarios que usaron la miel durante tres semanas (Jurcău y Jurcău, 2017).

Tartibian y Maleki examinaron los efectos que tenía la miel en 39 ciclistas de carretera que participaron en 8 semanas de entrenamiento ciclista intensivo. Se examinaron marcadores de estrés oxidativo (ROS, MDA) y defensas antioxidantes (superóxido dismutasa (SOD), catalasa (CAT), capacidad antioxidante total (TAC)) en el fluido seminal. Después de 4 y de 8 semanas, los niveles de ROS y MDA aumentaron significativamente, mientras que los niveles de SOD, CAT y TAC en el grupo suplementado con el edulcorante artificial se redujeron. En el grupo que recibió suplementación de miel el incremento de los marcadores de estrés oxidativo fue mucho menor que el del grupo que recibió el placebo, y los niveles de antioxidantes fueron significativamente mayores (Tartibian y Maleki, 2012a)(Cianciosi et al., 2018).

Ahmad et al. examinaron los efectos de una dosis baja y otra alta de miel de Tualang en 20 atletas femeninas implicadas en distintas competiciones deportivas. Se les midieron los niveles de fenoles totales, ROS y MDA además de la actividad antioxidante, todo ello en el plasma. No se observaron diferencias significativas entre ambas dosis y la mayor capacidad antioxidante se observó 2 horas después de la ingesta de miel (Ahmad et al., 2017)

Otro estudio (Kreider et al., 2007) investigó los efectos de la ingesta de miel post-ejercicio en la glucosa, los marcadores hormonales y hepatorenales, las enzimas musculares y hepáticas además de en el sistema inmune. Se informó de que la miel mezclada con suero de leche y combinada con un entrenamiento de la resistencia mantuvo el nivel de glucosa en sangre post-ejercicio comparada con sacarosa y maltodextrina durante la recuperación (Kreider et al., 2007).

La primera conclusión a la que llegan Yusof et al., (2018) en su revisión sistemática es que la miel es beneficiosa para el rendimiento físico, especialmente cuando se trata de miel con bajo índice glucémico. La segunda conclusión es que la suplementación de miel junto con programas de ejercicio produce mejoras en la salud.

 

En la revisión de Hills et al., (2019) los autores encuentran muchos estudios, que examinan basándose en tres criterios de exclusión, quedando al final incluidos en la revisión nueve artículos.

Efectos de la suplementación de miel en marcadores bioquímicos (en sangre o en semen)

Todos los artículos de la revisión incluyen al menos un parámetro obtenido de fluidos corporales, ya sean sangre o semen.  Se observó una variación metodológica sustancial, por lo que los autores separan los resultados entre estudios que examinan los efectos agudos de la consumición de miel alrededor de una sesión única de ejercicio y estudios en los que la miel se suplementa durante varias semanas.

Consumición de miel alrededor de una sesión única de ejercicio

En cinco de los nueve estudios se estudió esta cuestión. Se administró miel en distintas dosis, frecuencias y formas a 59 varones y 21 mujeres durante la realización de remo (Łagowska et al., 2017), ciclismo (Earnest et al., 2004) y fútbol (Abbey y Rankin, 2009), así como entre carreras (Ahmad et al., 2015) e inmediatamente después de un ejercicio de resistencia (Kreider et al., 2007). Debido a la disparidad entre los procedimientos metodológicos la influencia de una ingesta aguda de miel en los niveles de glucosa e insulina en sangre durante y después del ejercicio no se pudo determinar. En el estudio de Abbey y Rankin, (2009) no se observan diferencias en la glucosa y la insulina sérica inmediatamente después del ejercicio o una hora después, ya fuera cuando se consumía una solución de miel, una basada en carbohidratos o un placebo sin energía. Los estudios de Earnest et al., (2004) y Ahmad et al., (2008) también informan de que no hay efectos significativos de la miel sobre los niveles de glucosa en sangre.

Consumir miel alrededor de una única sesión de ejercicio parece producir unas respuestas inmune y hormonal similares a las que se producen cuando se consumen otras fuentes de carbohidratos(Hills et al., 2019), al menos cuando se trata de una ingesta aguda alrededor de una sola sesión de ejercicio (Łagowska et al., 2017)(Kreider et al., 2007).

Suplementación de miel a lo largo de varias semanas

En los 4 artículos restantes se investigaron los cambios bioquímicos cuando la miel se consumía en periodos que oscilaban entre 31 días y 16 semanas. Tres estudios investigaron los marcadores inmunológicos, mientras que uno evaluó si la suplementación de miel combinada con ejercicio aeróbico de baile  influía sobre los marcadores de formación o de reabsorción de hueso (Ooi, bt Ismail y bt Abdullah, 2011). Los dos grupos del estudio de Ooiet al. (2011) que consumieron miel experimentaron un aumento significativo en la fosfatasa alcalina sérica, lo que indica una mayor formación de hueso en estos grupos respecto del resto. En estudios en roedores, la miel ya ha demostrado su potencial para robustecer la expresión de marcadores de estructura ósea (Zaid et al., 2012). Puede ser el caso de que ciertos componentes de la miel, como la vitamina K y minerales como el calcio, el fósforo, el hierro y el magnesio ayuden a mejorar la salud ósea, especialmente si se combinan con un programa de ejercicios.

Consumir 70 gramos de miel después de cada sesión de entrenamiento a lo largo de periodos de entre 8 y 16 semanas atenuó la respuesta inmune negativa a un programa de ciclismo moderado a intenso cuando se comparaba con ningún suplemento nutricional (Tartibian y Maleki, 2012b)(Hajizadeh Maleki et al., 2016). Esto sugiere que la miel consumida durante varias semanas puede atenuar la respuesta inflamatoria negativa que se produce en respuesta a ejercicios repetidos.

La respuesta antioxidante, al contrario que la inflamatoria, fue mayor en el grupo suplementado con miel (Tartibian y Maleki, 2012b). Los estudios de Tartibian et al. y Hajizadeh parecen demostrar una aplicación potencial de la miel durante periodos en los que se desea que haya reducciones en las perturbaciones inmunes (Hills et al., 2019).

Aunque se han observado beneficios potenciales, la influencia de una suplementación diaria de miel está menos clara con respecto a los marcadores de formación o reabsorción de hueso (Ooi, bt Ismail y bt Abdullah, 2011) o cuando se consume en pequeñas cantidades durante 31 días de entrenamiento de atletismo (Gmünder et al., 1990). Desafortunadamente, no está claro si en cada uno de los cuatro estudios se usó como comparador un producto similar a la miel en cuanto a su energía o en cuanto a sus carbohidratos.

Efectos de la suplementación de miel en el rendimiento físico o especializado

Cuatro estudios han evaluado la influencia de la suplementación de miel en al menos una medida de rendimiento físico o especializado en un total de 53 varones. Tres estudios investigaron los efectos agudos de la ingesta de miel durante deporte de equipo (Abbey y Rankin, 2009), atletismo (Ahmad et al., 2015), o ciclismo (Earnest et al., 2004), mientras que un estudio usó varias pruebas de ergómetro de ciclismo para evaluar la influencia de consumir miel 90 minutos antes de cada entrenamiento en adaptaciones a lo largo de un periodo de entrenamiento de 16 semanas (Hajizadeh Maleki et al., 2016). Los autores de dicho estudio no encontraron diferencias entre el rendimiento de los que tomaron miel respecto de los que no la tomaron.

Aunque se observaron beneficios cuando la miel se comparaba con la no ingesta de carbohidratos (Earnest et al., 2004)(Ahmad et al., 2015), los resultados  son muy inconsistentes, debido a que no se puede determinar si los efectos positivos de la ingesta de miel están ligados a sus propiedades únicas o a su abundancia de carbohidratos. Por tanto, hacen falta más estudios en los que se compare la miel con otros carbohidratos.Ahmad et al., (2008), por ejemplo, suplementan una solución de miel de acacia para restaurar las pérdidas de masa del cuerpo de atletas amateurs después de una carrera de una hora en un ambiente cálido. Estos autores observan una mejora en el rendimiento de los atletas que toman miel versus los que ingieren un volumen equivalente de agua.

Efectos de la suplementación de miel en las respuestas perceptuales

Cinco artículos han informado de respuestas perceptuales de un total de 59 hombres y 21 mujeres, cuando la miel se consume antes, durante o inmediatamente después del ejercicio. Se usó una variedad de escalas de Likert para medir construcciones relacionadas con el sabor, la textura, la comodidad intestinal y la fatiga percibida (Łagowska et al., 2017)(Earnest et al., 2004)(Abbey y Rankin, 2009)(Ahmad et al., 2015)(Kreider et al., 2007).

La miel ha demostrado un efecto similar respecto a las escalas subjetivas de esfuerzo que otras fuentes de carbohidratos, placebos sin energía o agua. La única respuesta perceptual afectada por la miel se refiere al sabor y a la textura como opuesto al esfuerzo y a la fatiga. No se reportaron diferencias entre las puntuaciones de esfuerzo percibido, percepción de fatiga, sed y náuseas(ya sea durante o después del ejercicio)de la miel, comparándola con agua u otras formas de carbohidratos(Ahmad et al., 2015)(Hills et al., 2019). Las bebidas más dulces pueden promover incrementos en la ingesta voluntaria de fluido durante el ejercicio (Passe, Horn y Murray, 2000), por lo que la miel tiene potencial para producir una mayor tasa de consumo de carbohidratos en deportistas que padecen fatiga dependiente del sabor.

 

Bibliografía

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  12. Kreider, R. B. et al. (2007) «Effects of ingesting protein with various forms of carbohydrate following resistance-exercise on substrate availability and markers of anabolism, catabolism, and immunity», Journal of the International Society of Sports Nutrition, 4(1), p. 18. doi: 10.1186/1550-2783-4-18.
  13. Krisnanda, D. A. (2017) «The effect of honey supplementation before physical activity towards the plasma malondialdehyde level in male wistar rats (rattus norvegicus)», en 1st Yogyakarta International Seminar on Health, Physical Education, and Sports Science, Yogyakarta, Indonesia.
  14. Łagowska, K. et al. (2017) «A comparison of the effectiveness of commercial and natural carbohydrate–electrolyte drinks», Science & Sports, 32(3), pp. 160-164. doi: https://doi.org/10.1016/j.scispo.2016.09.008.
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